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MONUMENTOS ANTIGUOS DEL PARQUE DEL OESTE, GENERALMENTE YA DESAPARECIDOS.


Los parques públicos, al igual que las sociedades filantrópicas, eran una proyección burguesa, para que las clases proletarias, fueran aleccionadas en la verdad inmutable de que lo eran a causa de las inviolables leyes de la herencia y por ello se surte el Parque del Oeste de una serie de monumentos encaminados a reforzar esta idea.

En suma el Parque era considerado, por la sociedad burguesa, una manifestación del concepto Darwinista que en los últimos años del siglo XIX era una fuente de debates en la universidad española, con encarcelamientos de profesores universitarios por aceptarlas y enseñarlas en sus cátedras, que dio origen a fuertes discusiones y  a la creación de la Institución Libre de Enseñanza que aunque merece ser analizada, queda fuera del interés de esta guía, pero si es preciso el exponer el concepto de Darwinismo social, en que la burguesía madrileña está inmersa y era la fuente de sus preocupaciones, siendo la creación de organizaciones filantrópicas y la construcción de parques públicos una de sus manifestaciones.

Se creía que las leyes de la evolución basadas en la herencia, eran la causa de las distintas clases sociales, entendiendo que las inferiores lo eran por motivos hereditarios y para evitar una revolución social que acabara con las clases dominante era preciso una mejora en las condiciones de vida de los más desafortunados y que estos tuvieran conciencia de ellos, por lo cual, los monumentos que se promovieron en los primeros años en el Parque guardaban esta ideología.

Año 1906
En estos primeros años de vida del jardín  se inaugura el monumento al doctor Rubio, realizado por Miguel Blay del que hablamos extensamente en los puntos del itinerario, pero queremos hacer notar una característica de este tipo de homenajes a prohombres de la sociedad de aquella época; se presenta al doctor en una pose de magnanimidad hierática, mientras una madre desvalida con un niño desnudo le agradece su saber y conocimiento.

Este tipo de monumentos muy de entre siglos es una demostración del valor docente que se quería dar a las clases populares, de que gracias a la magnanimidad de los poderosos, estas podían seguir viviendo y debían siempre prestar sumisión y agradecimiento a los favores que recibían de ellos. Toda la escultura de Blay está impregnada de este espíritu de favor social que deberían agradecer siembre las clases humildes a sus benefactores y se puede hacer un seguimiento de este concepto en todas las obras que este genial escultor tiene expuestas en el Retiro de Madrid y en otros puntos de la geografía madrileña.

Había dentro de la sociedad de la época, representantes de esta ideología que impregnaba todas las capas sociales y como prueba trascribo un párrafo del Imparcial de fecha 16 de Diciembre de 1906 sobre la inauguración del monumento al doctor Rubio y quejas del autor del artículo, Luis Bello, en que menciona que la instalación de esculturas, hará al parque más conocido y visitado, con lo cual el deterioro de este será muy grande por ser frecuentado por “manchegos invasores que no respetan al árbol ni a la hierba artificial creada con mantillo como si fuese un niño raquítico que se alimenta de aceite de hígado de bacalao”

Entre 1909 a 1911
Se construyeras o se proyectan varios monumentos para la dotación del recién terminado parque y entre ellos destacan los siguientes.

Héroes de las guerras coloniales
De los desaparecidos monumentos a los héroes de las guerras coloniales solo podemos decir que mientras las calles en los últimos años del siglo XIX eran invadidas por los repatriados que pedían pública caridad, la ciudad pasaba una importante crisis que oprimía las arcas municipales y las obras pendientes de ejecución se encontraban sin presupuesto para iniciarlas, entre ellas la creación del monumento a los Héroes de las Guerras Coloniales.

El 13 de febrero de 1906, el imparcial  da la noticia de que la Junta Suprema de la cruz Roja correría con los gastos de su construcción y meses después comienzan los concursos  y proyectos para su construcción.

El arquitecto Anasagasti, escribe un artículo en Construcciones Modernas (3/4/1918) pidiendo la demolición del monumento  y de él transcribimos unos párrafos:

“… Perdidos los últimos restos del imperio Colonial nuestros mejores literatos lanzaron la idea de homenajear en piedra a los soldados de la campaña de Cuba y Filipinas, el primitivo tema, se extendió abarcando las grandes figuras de las históricas, por todo el territorio americano, hasta el estrecho de Magallanes. Se inicio una suscripción  y la cantidad recaudada - unas 130.000 ptas. – no correspondía a la campaña de prensa y al derroche de literatura nacional: recuerdo hace unos dieciséis años, un concurso y exposición de proyectos en el domicilio de la Cruz Roja. Ignoro en qué forma se resolvió el certamen y si de él salió el diseño escogido.

Se iba a inaugurar solemnemente la obra cual correspondía a su significación, pero un día sin previo aviso – allá por 1909 0 1910 – apareció descubierto. Sus patrocinadores que llenaron de vilipendio el emblema patrio, lo abanderaron avergonzados. Carguen ellos con las censuras al monumento.

El hibrido arquitectónico consta de de escalinata pina, ornada con cuatro felinos y un edículo funerario, acceso a la cripta. Ocho columnas pareadas en los chaflanes de un cuadrado, se coronan por un entablamento y cuatro frontones. Encima un globo terráqueo amenaza aplastar a los minúsculos guerreros que allí están para matar los ángulos; encima un dado: encima una columna enana; encima otro dado y encima solicitando aplauso una figura alada que muestra un cartelito con la inscripción: Patria….

La descripción que realiza Anasagasti da idea del valor artístico de la obra, que fue destruida durante la contienda de 1936 y sustituida, años más tarde, por el monumento a Simón Bolívar que hoy podemos ver en el mismo emplazamiento.

Fuente de la Fama
Se sitúa en el parque del Oeste en 1911, en el lugar que hoy se encuentra la fuente de Villanueva, utilizándose las piezas originales de ornato que se recuperaron de la primitiva fuente que había estado situada en la Plaza de Antón Martín y material del desaparecido cuartel de San Gil situado en la actual Plaza de España. Siendo realizada la adaptación por el escultor Ángel García.

Posteriormente la fuente fue trasladada, a su emplazamiento actual en 1941, junto al Museo Municipal en donde hoy se encuentra.

La construcción del a Fuente de la Fama se debe al deseo de Felipe V, quien la encarga a Pedro de Ribera Arquitecto Mayor de las Obras Reales en 1716, aunque su construcción se realiza entre los años 1731 al 1732 y se sitúa en  un ensanche de la calle Atocha, conocido como Plaza de Antón Martín, donde permaneció hasta que en 1850, encontrándose en un estado muy deteriorado, se decide desmontarla y sus piezas más valiosas fueron guardadas, esperando su posterior recuperación como así se hizo, para situarla en 1911 en el emplazamiento del parque del Oeste, antes citado.

Antiguo templete de la música
En Madrid, la idea de construir templetes de música para que la burguesía al mismo tiempo que paseaba pudiera oír música, parte de una visita que el alcalde de Madrid realizó a Valencia que le permitió escuchar, la actuación de su Banda Municipal en el templete situado en la Alameda de la ciudad.

En actas municipales de los años 1911 y 1912, se tratan temas relativos a estos quioscos y  en octubre de 1914 al anunciarse la próxima finalización de la gran plaza, proyectada en el paseo de Rosales frente a la calle del Marqués de Urquijo, se solicita al arquitecto municipal el estudio de un proyecto de quiosco que dentro de un coste económico, reúna las mejores condiciones acústicas y de ornato que merece la hermosa plaza en que ha de instalarse.

En febrero de 1915 y en octubre de 1916, existen actas en que se repasan costes de mejoras en de solados y atriles y compras de cortinas para quioscos de música establecidos en la ciudad. Desde esta fecha los conciertos de música de la banda municipal son un hecho todos los domingos y festivos en las primaveras y otoños madrileños.

El kiosco de Rosales, fue arrasado en plena Guerra Civil y desapareció. Tan sólo nos quedan referencias fotográficas. El del Parque del Retiro, tras la Guerra Civil, fue deteriorándose y envejeciendo, hasta llegar casi a desplomarse; pero en 1980, se restauraron y hoy en día se siguen realizando conciertos en el templete del Retiro de mayo a septiembre.

Otros monumentos situados en el parque.

Cabeza de Pablo Iglesias.
El domingo 3 de mayo de 1936, Indalecio Prieto, como miembro de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista; Marcelino Domingo, como Ministro de Instrucción Pública y en representación del Presidente de la República y Pedro Rico, como Alcalde de Madrid, inauguraron el monumento a Pablo Iglesias que el Ayuntamiento de Madrid erigió en el Parque del Oeste. Allí se reunieron, sobre una planta arquitectónica diseñada por Santiago Esteban de la Mora, numerosos frescos del pintor Luis Quintanilla y varias esculturas de Emiliano Barral. Como figura central, la cabeza de Pablo Iglesias que fue mutilada por un golpe de pico al final de la guerra civil.

El monumento, muy deteriorado por haber quedado durante la guerra civil en el frente de fuego del cerco de Madrid y por las acciones destructoras de los falangistas, fue demolido en 1947.

De la destrucción total se salvaron dos piezas escultóricas de Emiliano Barral: una copia en escayola del "Grupo de Obreros" que figuró en dicho monumento y que se ha conservado en el Museo Municipal de Madrid y la cabeza mutilada de Pablo Iglesias, que fue trasladada y enterrada en el Parque de El Retiro por funcionarios municipales socialistas. En febrero de 1979 y gracias a los planos conservados del lugar del escondite, cercano a la Rosaleda de Cecilio Rodríguez, fue desenterrada y, en diciembre de 1982, colocada en la entrada de la sede de la Comisión Ejecutiva del PSOE en Madrid, en la calle de Ferraz, al inaugurarse ésta.

Copia de esta misma cabeza se situó en la confluencia de la Calle Pablo Iglesias y la avenida de Reina Victoria, manteniendo el desperfecto realizado en la cara.

Cabeza de Goya
Se realiza entre los años 1929 a 1933  por  Juan Cristóbal González Quesada escultor andaluz, pero afincado en Madrid y aprendiz de Benlliure, que mantuvo su estudio en esta ciudad hasta su traslado a Cadalso de los Vidrios donde fallece en 1961.

El primer emplazamiento de esta cabeza fue en  San Antonio de la Florida, cercano a la iglesia en que Goya realizó innumerables frescos y hoy reposan sus restos.

La estatua, muy deteriorada, fue retirada y depositada en el Almacén municipal durante varios años, y tras de ser restaurados los desperfectos sufridos durante la Guerra Civil, en nariz, frente y ojos, por Antonio Martínez Panelles,  se traslada al Parque del Oeste en 1966, alegando que las dimensiones de la cabeza, de gran tamaño, resultan visualmente desproporcionadas entre las ermitas en las que se encontraba situada, en su primer emplazamiento.

En principio se decide situar esta pieza, dentro del parque del Oeste muy cercano al lugar donde se realizó el monumento a Pablo Iglesias, cercano al actual parque infantil, pero la idea es revocada por los servicios técnicos que solicitan “que por su gran tamaño debería de situarse en un lugar más agreste y dentro de un paisaje de mayor dureza”, determinándose su emplazamiento en una fuerte ladera del jardín, con un amplio  entorno de paisaje.

En 1986 se realiza el traslado de la cabeza al Parque de San Isidro donde se instala sobre un pedestal con la siguiente inscripción “Desde este lugar Francisco de Goya pintó en 1788 la Pradera de San Isidro inmortalizando así el paisaje de Madrid y el ambiente popular de sus fiestas, la efigie de este monumento fue esculpida en 1932 por el insigne escultor Juan Cristóbal 1898-1961 El ayuntamiento de Madrid.”

Estas monografías se encuentran ampliadas en el texto escrito de la guía del parque del Oeste, ya que por su extensión, resultarían inadecuadas en esta web.

 

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