Jardín Paisajístico
Jardín Paisajístico
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UN POCO DE HISTORIA.

El Parque del Retiro, tiene su origen en los Jardines que formaban el Palacio del Buen Retiro, que se construyó en la zona contigua al Monasterio de los Jerónimos, que a su vez, era utilizado en los días de luto y otras fechas litúrgicas significativas, como eran los días de cuaresma; esta es la razón del nombre de “Retiro” que tantas veces se empleará a lo largo de esta páginas, por ello empezando desde el origen del Monasterio de los Jeronimos, la cronología histórica de estos jardines.

1460.
El Monasterio de San Jerónimo se fundó por orden de Enrique IV, hermano de la Reina Isabel “La Católica” en el camino de Madrid al Pardo, tal vez, por la orientación del Monasterio a los vientos del Guadarrama y su cercanía al Río Manzanares, los monjes solicitaron su traslado a otro emplazamiento de Madrid y los Reyes Católicos accedieron, ofreciendo un lugar en los alrededores en donde hoy, después de casi cinco siglos de desarrollo urbanístico, se encuentra la magnífica construcción de la Iglesia de los Jerónimos.

1528.
Carlos I, nieto de los Reyes Católicos construye, adosado al Monasterio, unas habitaciones para que en determinadas fechas, cuaresma o sucesos luctuosos, sirviera de lugar de retiro a la Familia Real y así él lo utiliza después de la jura de su hijo como rey de España.

1561.
Felipe II, que sucede en el trono a su padre Carlos I, instala la capitalidad en Madrid y amplia estas habitaciones de Retiro, construye un foso y las embellece, dándolas además, un carácter de residencia oficial ocasional para embajadores de otros países, en sus visitas oficiales.

Entre 1630 y 1640.
Felipe IV, nieto de Felipe II, consolida la figura del “valido” inducido por la forma de gobernar de su padre Felipe III, ocupando este puesto el Conde Duque de Olivares, quien donó una finca de su propiedad, situada cerca de los aposentos reales, anexos al Monasterio de San Jerónimo. Felipe IV, inducido por el regalo, la caza y el recreo, decide la construcción de un nuevo palacio que complementaba al Alcázar Real y al resto de las posesiones de la Corona en las proximidades de Madrid.

Para conseguir recursos suficientes, eleva los impuestos a los vecinos de Madrid, pide contribuciones extraordinarias a los Consejos del Reino y realiza ventas de municipios de la Corona a favor de terceros, para conseguir los tres millones de ducados que fue el coste del nuevo palacio que equivale a ciento ochenta millones de euros al cambio actual, utilizando para el calculo el valor en euros del oro que contenía un ducado.

La dirección de las construcciones, corrió a cargo del Aparejador Real Alonso Carbonell auxiliado por otros gremios de pintores, escultores y maestros de obras, edificándose, además del Palacio una serie de ermitas, diseminadas por el ahora jardín que eran utilizadas también para fiestas y banquetes.

Del Palacio nos queda en la actualidad, los edificios del Museo del Ejército, antiguo Salón del Reinos y el Casón, antiguo Salón de Baile, el resto ha desaparecido y de los jardines anexos utilizados para el paseo que eran en realidad olivares, huertas y terrenos yermos, que permitía la caza menor, han derivado los jardines a los que hace referencia esta guía, quedando de aquella época poco más que el Gran Estanque.

1700.
Carlos II, enfermizo rey, deja heredero de todos los reinos hispanos, incluido las posesiones de Italia y América al nieto del Rey Sol, Felipe V, que encuentra tremendamente desagradable, tanto el Alcázar de Madrid, como el Palacio del Buen Retiro y comienza las construcciones de otros palacios en los alrededores de la corte, acometiendo reformas en los Jardines del Buen Retiro, encargando los proyectos a René Carlier y Robert de Cotte, para las reformas y construyendo el Parterre, única muestra de jardín francés que aun podemos ver en los actuales jardines, conservando el Ciprés Calvo, o bien, plantándolo posiblemente en aquella época.

1759.
Fernando VI, muere sin descendencia y el Rey de Nápoles, es llamado a reinar, como Carlos III, sobre el territorio hispano y todas sus posesiones. Las funciones que el nuevo rey otorga al Palacio y su jardín, fueron de una índole mas practica, instala en la ermita de San Antonio de los Portugueses y su edificio anexo (hoy plaza del Ángel Caído) la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro y construye un cementerio, como modelo de los que necesitaba el Madrid de aquella época, para el personal de servicio.

Del emplazamiento de la Real Fábrica de Porcelanas, hoy nos queda como muestra de su instalación industrial, una noria de tracción animal que ha sido reconstruida y expuesta en el conocido como huerto del francés y una serie de galerías que se abren en el subsuelo.

Final del siglo XVIII (1788).
La muerte de Carlos III y la llegada de su hijo Carlos IV a los cuarenta años de edad a la Jefatura del Reino, con sus claras y únicas inclinaciones a la caza, la buena mesa y las mujeres, nos hace retroceder de nuevo a los tristes años de la hegemonía de los austrias menores y sus “validos”.

1808.
En la ocupación del ejército Napoleónico de la Península, las tropas llegadas a Madrid ocupan el Palacio y los jardines del Buen Retiro y utilizan la Real Fábrica de Porcelanas, como polvorín y el resto del jardín como lugar donde situar los pertrechos militares ya que utilizan el Palacio del Buen Retiro como cuartel de tropa y el teatro como establo para las caballerías.

1813.
Se bombardea el Palacio del Buen Retiro y las tropas del Empecinado entran en Madrid; un año antes, el general Hill, al mando de las tropas angloespañolas, dinamitó el polvorín con el fin de impedir su utilización bélica, según unos y de destruir la posibilidad de que él lugar volviera a ser una Fabrica de Porcelana que compitiera en el campo comercial con las inglesas, según otros.

1814.
Regresa Fernando VII, del exilio francés y es fácil adivinar el estado en que se encontraba el Palacio y el Jardín del Buen Retiro, las obras que mandó acometer sobre el Jardín fueron de repoblación del arbolado de toda la superficie, reservandose para sí una importante parcela, para la edificación de una zona privada, en el ángulo de las calles, Alcalá y Menéndez Pelayo, quedando en su interior el Estanque Grande, donde el Jardinero Mayor Pedro Boutelou, diseño unos frondosos jardines y el arquitecto Isidro González Velázquez, unas construcciones con el nombre de “Caprichos”, dando una amplia descripción de todo ello en esta guía.

1830.
Isabel II, continua con su predilección por el “Reservado” y realiza importantes mejoras en plantaciones, se traen arbustos y flores exóticas intentando y consiguiendo su aclimatación, con la aportación del agua del Gran Canal que pone a disposición de los vecinos de Madrid las aguas del rió Lozoya, consigue hacer mejoras importantes en el riego y realiza plantaciones de árboles en la zona del Campo Grande, que hasta la fecha estaba como terreno baldío, creándose los típicos caminos arbolados, entre setos, que se cruzan perpendicularmente, formando pequeñas plazas y muy umbrías, tan del gusto d los madrileños.

El “Reservado” se hace público, en las ocasiones que la familia real no lo utiliza y es adornado con fuentes, pajareras, rías, emparrados, y juegos de columpios y sortijas que trae del Casino de la Reina de la calle de Embajadores.

1865.
La reina Isabel II, enajena al estado una importante franja de terreno urbanizable, en el que se encontraba en ruinas, los restos del Palacio del Buen Retiro y se edifica en ellos un nuevo barrio entorno a la Iglesia de los Jerónimos que ha llegado hasta nuestros días.

1872.
Los Jardines del Buen Retiro, que ya han pasado a ser Parque de Madrid, se dotan de las primera realizaciones de carácter público, por un lado se producen los cerramientos con verjas, que aunque proyectados en esa época se fueron realizando, poco a poco, hasta casi finales del siglo XX, además de construir un paseo de carruajes, del que se beneficia toda la sociedad urbana de la capital.

1884.
La utilización pública del Parque le hace idóneo para las exhibiciones de ferias y certámenes y de esa forma se construyen edificios que pensados para exposiciones temporales, se construyen con buenos materiales que les ha permitido llegar, a algunos de ellos, hasta nuestros días. Se realizan actuaciones de jardinería sobre el llamado Campo Grande, que empezaron con alguna repoblación en la época de Isabel II y en los años finales del siglo XIX, se ajardinan en un estilo paisajístico y se utilizan para exposiciones de carácter comercial, en los años 1884 y 1887. Recuerdo de estas exposiciones son las construcciones que hoy podemos ver del Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, junto con las magnificas decoraciones de lagos, rías y rocallas que ambientan el paisaje. Remito al lector a la monografía en las que tratamos el jardín paisajista y las descripciones de las exposiciones citadas.

Inicio del siglo XX.
Se realiza la construcción del monumento en homenaje al rey Alfonso XII, donde se dan cita los mejores escultores de primeros de siglo, que en un trabajo conjunto, realizan mas de cuarenta obras para decorar una amplia explanada que sustituye al antiguo embarcadero real realizado en la época de Fernando VII, el conjunto resultante es la mayor exposición de arte al aire libre.

El resto de las actuaciones de jardinería y la colocación de numerosos monumentos continúan hasta la fecha y de todos ellos se han realizado descripciones detalladas en los puntos del itinerario.

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