

La idea era decorar con una buena perspectiva el lado este del Gran Estanque, en el que existían dos construcciones cuadradas ocupadas por las norias que aportaban agua. Hoy existe una barandilla de hierro, un deposito de agua y un sin fin de mesas de los bares situados sobre los paseos que rodean al estanque, que nos privan de la bucólica panorámica que aportó la fuente.

La fuente tiene una estructura arquitectónica similar a un frontón, donde se abre una hornacina en piedra, en su centro esta colocado un gran vaso funerario o Canopo cuya tapa muestra una efigie claramente egipcia, que se apoya sobre una base de granito desde la que un caño vierte agua sobre una pileta.
Sobre la hornacina arranca una pilastra en la que se asentaba una figura masculina representando al dios egipcio Osiris, hoy desaparecido. A ambos lados se encuentran colocadas sobre unos podiums dos esfinges que se enfrentan a cada lado de la fuente; estas figuras se suelen representar en los edificios sagrados a modo de protección y nuestra cultura las asigna un papel entre enigmático y feroz.
La vasija, conocida popularmente como “la tripona” representa un vaso funerario o Canopo, utilizado para guardar los órganos extraídos de los cadáveres, facilitando las operaciones de embalsamado que eran depositadas junto al sarcófago, en las tumbas egipcias.
