


Utilizó la puerta construida por Antonio López en 1817 para la entrada, del desaparecido “Casino de la Reina”, de la calle Embajadores, que se trataba, en realidad, de una finca de recreo construida para Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando séptimo.
Los pilares de granito de la puerta del Casino, vistos por su parte exterior, se presentan como un juego de dos columnas unidas por un zócalo inferior a modo de base, con un capitel dórico, mientras, desde el interior de la Puerta lucen como un muro liso.

El conjunto está terminado con escultura de Salvatierra, que se apoyaban en cada una de las columnas.
La aportación de Urioste fue el diseño de dos columnas simples, más pequeñas, situadas a ambos lados de la principal. El cerramiento con puertas enrejadas se realizó en cinco vanos, tres centrales entre los pilares rescatados del Casino y dos laterales, a ambos lados del conjunto principal.
La puerta es impresionante y deja ver desde el exterior un cuidado jardín, que imita un tapiz verde hasta la fuente de los Galápagos, con un pequeño estanque formado por una pileta adosada a un muro de ladrillo; desde el interior, la vista reposa sobre la geometría de los pilares de la Puerta y las esculturas de Salvatierra sobre las columnas y como fondo, la Puerta de Alcalá, que se encuentra en la Plaza de la independencia, de donde proviene el nombre de este monumental acceso al Parque.
