

Se intentó que esta zona fuera digna sucesora de los jardines que ocupaban el solar del actual Palacio de Comunicaciones, hoy sede del Ayuntamiento de Madrid, en el que se encontraba un jardín de recreo, popularizado con el nombre de “Jardines del Buen Retiro”, estando situado en la esquina entre el Paseo del Prado y la calle Alcalá, siendo una zona ajardinada cuyo funcionamiento se limitaba a los meses de buen tiempo, en donde previo pago de una entrada, se accedía a diversos espectáculos y entretenimiento; representaciones teatrales, conciertos, fuegos artificiales, pruebas de tiro, baile, gimnasia, además de servicios de cafetería y restaurante.
La construcción del Palacio de Comunicaciones en los primeros años del siglo XX, hizo necesaria la sustitución de ese emplazamiento por otro dentro del parque, y así surgió esta “Zona de Recreo”, que se arrendaba por cinco años para que todas las noches, verano e invierno, estuvieran abiertas a fin de organizar espectáculos, dar funciones benéficas, hacerse cargo del mantenimiento del arbolado, teniendo además la obligación de construir un pabellón para restaurante, un quiosco de música y un teatro al aire libre.
Diversos arrendatarios fueron pasando por las instalaciones, que nunca llegaron a tener el éxito de los “Jardines del Buen Retiro” que no hay que confundir con la totalidad del Parque, ya que este era conocido por el nombre de “Parque de Madrid” desde 1868, en que pasó a propiedad municipal.
A partir de 1920, el quiosco de música se reformó y la banda municipal, dirigida por el maestro Villa hacia las delicias de los asistentes las mañanas de los domingos, durante los meses de verano. Una gran cantidad de sillas metálicas rodeaban el templete y podían ser alquiladas por unos pocos céntimos para permanecer cómodamente sentado durante la audición. Esta costumbre ha continuado hasta nuestros días, aunque una reciente repoblación de los árboles, hace que la plaza disponga de poca sombra y seria muy duro la asistencia a una de estas sesiones musicales de la banda municipal, en las mañanas festivas de los meses de verano.
El resto de las instalaciones desaparecieron totalménte al final de la contienda civil de 1936 a 1939, quedando solamente el “Templete de la Música” como recuerdo de las actividades de esta Zona de Recreo.
